Nov 19 2007
De regreso al Origen
Estar durante varios días de pie en una obra, sobre andamios, haciendo curso de trapecista barrigón y cuarentón, ver la cara de los técnicos cuando empiezan los problemas, ver como lo miran a uno a los ojos esperando encontrar la solución debido a que usted es el Ingeniero, que aunque esté en overol, botas y tenga tierra hasta en las gónadas de usted depende salir del atolladero como sea, ojalá con magia, que usted no tenga ni put….. idea de como salir, sentir la presión del cliente y de la misma compañía que confía en su “ingenio” formación y destreza, recordar las ya lejanas instalaciones con problemas similares en otro tipo de industria, sentarse a más de 30 metros sobre el suelo, sobre una tabla con un portátil en las manos a intentar traducir mentalmente un manual en Chin-glés y poder teclear una programación a la que usted no le encuentra una secuencia lógica (hablando de software).
Llegar a un hotel, tarde en la noche y tan cansado que se queda dormido con una cerveza en la mano y sin quitarse siquiera las botas, despertar sobresaltado más tarde y conectarse a Internet para comunicarse con los fabricantes describiendo las fallas de los equipos para poder llegar con algún tipo de camino a seguir durante el otro día y solo recibir un “esta haciendo algo mal, revise bien”.
Estar a punto de tirar la toalla y empezar nuevamente desde cero todo el tema en el que usted esta metido desde hace dos semanas, ver la cara de amargura de su equipo de trabajo al ver que toca arrancar de nuevo, terminar y no encontrar nada mal hecho, estar convencido que el error es de la fábrica, llegar a un estado de frustración y desespero que ya su pellejo laboral deja de importar y ponerse a jugar decidiendo hacer lo que en diseño de ingeniería se conoce como inversión del verbo invertir o patasarribear, jugando con parámetros de programación supuestamente intocables para los instaladores.
Ver como se acaban los problemas y alarmas de error en un equipo de varios cientos de miles de dólares del que depende su cliente para entrar en operación, poder decir con toda autoridad que el problema estaba en la programación de la fábrica, llegar a su casa y no poder contar nada porque estará hablando en venusino, me hace recordar que la ingeniería, por más que se apoye en las matemáticas, no es, ni será algo exacto, y que por dos semanas cuerpo y mente recordaron lo que es ser un ingeniero de campo, recordar que esa comedera de mierda le gustaba, la disfrutaba y que ese es su origen, recordar las aguantadas de hambre con mi Papá en aquellas instalaciones son detalles que aunque no parezca bajan el estrés, hacen descansar el alma y dan energía para seguir siendo el que soy ahora y pensar en el que quiero ser y a donde quiero llevar a mi familia, en fin….


Un cachaco(Bogotáno) viviendo en Barranquilla la capital de la "informalidad y el Cógela suave cuadro"...
Vuela alto, rápido, sé agudo, no pierdas de vista tus intereses y estarás bien. att. 


















