Sep 19 2008
niños y libros…
En el mejor vividero del mundo hay una librería que permite que uno cuando va, abra los libros y los lea si es del caso, no como algunas otras otras, es la hace poco inaugurada en Barranquilla, Librería Panamericana, (ojalá me pagen la propaganda) donde mi hija se siente como en casa, porque a ella de 5 años recién cumplidos le gustan los libros tanto como a su padre, entonces cada rato ella dice:
-papi, ¿vamos a la Panamericana?
- vamos pues..
y si, pasamos buenos momentos en esa librería por una razón sencilla, que podemos sentarnos a mirar ojear y leer algunos libros, eso si, siempre salgo con algo para ella o para mi, más veces para ella, pero invicto casi nunca.
En fin lo digo por una anécdota “local” hace un par de días…
En la sección infantil de la librería hay, obvio libros, pero libros para que los niños que llegan allí puedan ver, tocar abrir y algunos casos, romper, si, porque sus manitos aun son algo torpes, hasta ahora mi tigresa no ha roto nada, pero he visto como otros niños más pequeños los rompen al pasar sus hojas, lo que nunca he visto a los empleados de la librería diciendo, “debe pagarlo” ni nada por el estilo, al contrario, vi una vez una de las muchachas que trabaja allí, leyéndoles un libro de aventuras, además con una pasión que me encantó,
Bueno al grano, estaba allí y llego un señor con su hijo de la edad de mi tigresa y el niño quería ver uno de esos libros animados que estaba sobre la mesa y mientras el señor miraba unas revistas en la estantería le dijo a su hijo…
“no vas a tocar nada!”
Me pareció extraño el tono tan firme de su orden pero bueno, seguí viendo unos libros con mi hija, de pronto veo como el señor este se abalanza sobre su hijo como un tigre y le descarga un coscorrón tan duro que a mi me dolió, todo porque el niño abrió un libro cualquiera, el niño con sus ojos llenos de lágrimas volteo a mirarlo y el tipo le dice:
- “los libros no se tocan”
yo no me aguanté, la madre! como así que los “libros no se tocan”? rompiendo el principio de no interferencia con hijos ajenos le pregunté al tipo, poniéndome de pie,
-¿entonces para qué lo trae?
Obvio la respuesta fue,
- ¿a usted que le importa?…
Mi tigresita medio asustada creyó que tocar los libros estaba mal y puso el libro que tenía en la mesa y yo le dije:
No hijita míralo tranquila coge el que quieras que los libros son cultura e inteligencia…
No voy a olvidar la mirada del “local” cuando me escuchó, quería pegarme, morderme y no se que más, yo no le quité la mirada de encima, le buscaba los ojos, pero no, no me miró más, cogió al pobre chinito de la mano, que estaba callado sentado en el piso con su cara llena de lágrimas de un tirón lo levanto y se largó…
Toda esta historia medio chimba es porque no he dejado de pensar si eso fue un evento fortuito para ese niño que por coger un libro recibió un golpe o el “local” no sabe leer, no le gusta, no se, mejor dicho, uno creería que los que entramos a una librería vamos a disfrutar entre otras cosas del olor a papel y la tinta, de una lectura corta, de la exploración de títulos y temas, ver las portadas, leer su contraportada cuando los tienen forrados de plástico, no se, ver a mi hija leyendo en voz alta, todavía no lo hace mentalmente y preguntando lo que no entiende es casi sublime, pero no, para todo el mundo no es así, la lectura en este país se limita a la crónica roja, el horóscopo y nada más, ese niño va a crecer con temor a abrir un libro, entonces, que hará en su vida adulta, ole no hay derecho, no lo hay.
En cambio ver la felicidad de mi hija al salir con un libro “muevo” debajo del brazo y la presión de vámonos para la casa rápido papi, vamos que voy a leer mi “libro muevo”, me hace muy feliz, mucho…
Sentarme en su cama a leer con ella hasta que es hora de dormir es el mejor momento del día…
Pobre niño aquel, que le espera?…
Ver Jetix y no pensar, supongo…








Un cachaco(Bogotáno) viviendo en Barranquilla la capital de la "informalidad y el Cógela suave cuadro"...
Vuela alto, rápido, sé agudo, no pierdas de vista tus intereses y estarás bien. att. 


















