si, al fin despues de 10 años en la costa logro unas vacaciones de verdad, de esas en las que usted decide hacer un viaje, salir de la ciudad con la familia, en la que deja una listas de tareas pendientes en el trabajo y la responsabilidad de hacerlas es de otros, de esas en las que usted puede apagar el teléfono celular, en las que no va a la oficina y no recibe llamadas pidiendo que se espere en la casa un ratico que le van a mandar algo para firmar o revisar, de esas vacaciones en las que uno se pone gorra de turista y con un morral en la espalda se va a conocer nuevas tierras…
entonces empaca tres calzoncillos, botas pantaneras, una máquina de retratar, tanquea su carro y a devorar kilometros…
que a conocer las tierras que vieron nacer a la Dra Puppy, que la finca de la familia en el parque nacional Ucumarí, la zona cafetera, en fin gasolina, mecato, plata para los peajes y a manejar a ver que aparece…
muy bonito todo, muy bueno todo y empieza la aventura…
salimos el 30 de diciembre muy a las 4:00 a.m rumbo a Medellín, es un carro pequeño, un Twingo, al que nos subimos 4 adultos y mi tigresa, más algunas maletas…
después de una hora estamos arriba del puente sobre el canal del Dique, algo pasa y hay un trancón, las tractomulas que vienen en sentido contrario suben normalmente, pero el jijuemichica puente se sacude como si se fuera a caer, miro las pasajeras de atrás por el espejo y estan completamente dormidas, mi copiloto está despierto pero “jelis” tomando fotos y no se da cuenta que el pinche puente ese se va a caer en cualquier segundo… en 5 minutos sobre el puente se extingue el 50% de la fauna intestinal que mantenía hasta ese momento…
continuamos la marcha y como del canal del dique para allá(desde la costa) todos somos cachacos, pues ya, estamos en cachacolandia (si, como no!)…
el viaje continua sin mayores sobresaltos salvo por lo despacio que manejo porque la velocidad mata, dicen, que mejor despacio, que no hay afán, pero no, el viaje tiene unas etapas que deben cumplirse y se hace muy tarde…
después de varias horas y varias paradas para hacer chichí llegamos al inicio de una de las subidas más duras que tienen las carreteras de este país, la subida desde el Rio Cauca hasta Santa Rosa de Osos en Antioquia, subiendo por el alto de Ventanas, donde dicen los romanticos que las nubes se posan en la carretera y decimos los más cuadriculados: “la hijueputa neblina no deja ver un c…lo“
la subida tiene un pendiente absurda y como es carretera nacional bajo responsabilidad del gobierno, no de concesiones, esta llena de parches y mal repavimentada y como era de esperarse me toca atrás de una tractomula, el carro a esa velocidad y en primera o segunda se va a recalntar, intento pasarla como 10 veces en cada una de las contracurvas pero no, no se puede, el carro va muy pesado…
luego de un buen rato siento una explosión, -pucha se estalló una llanta,- pero el carro no vibra, no derrapa no nada, (a 10 km/h no se siente nada) mi copiloto advierte de humo saliendo del motor…

me cruzo en el primer espacio que veo después del estallido, miro las llantas y todo normal, abro el capó (¿se dirá así?) y a primera vista todo normal, miro con cuidado y veo el cabezote del radiador estallado…
jueputa! las 5:00 p.m. ya debería estar entrando a Medellín pero me faltan más de 6 horas de camino, oscurece, en esa curva donde estoy botado no hay señal de celular, no hay nada más que miedo, mi tigresa llora, hay una casucha donde venden gaseosa, pero atiende una viejita que no se ha dado cuenta que se murió hace como 20 años…
un tipo que sube en un carro viejo para y me dice que tiene un amigo con una grua que nos puede rescatar, pero la lógica dice que hay que llamar a la policia vial que ellos ayudan, que con el recibo del peaje deben mandarme grua, que el seguro del carro, mil cosas, pero la desconfianza me gana, un diablito en el hombro me dice: “no sea marica, este perro lo va a joder!” en el otro hombro un angelito me dice “tranquilo, hágale caso, hágale caso“…
alguien dice, alla abajo como a 2 Km hay un puesto del ejercito, ellos lo pueden ayudar, pare un carro que lo lleve hasta allá..
la dra puppy me dice, “aquí nos batimos… vete a buscar ayuda…”
me voy, todo atortolado por dejar sola la familia, llego al puesto del ejercito y un sargento con cara de malo se convierte en un angel guardián, envia una escolta armada a cuidar a la familia y al carro, por radio llama al comando de la policía vial de Valdivia (Antioquia) informa de mi posición, me lleva de nuevo a la curva de la varada en una motocicleta, el viaje lo hace hacia arriba a toda velocidad, pasando entre mulas y camiones, (se muere el 25% de mi fauna intestinal)
llego al carro y esta rodeado de tropa (se les agradece mucho) para algo sirve ser oficial retirado del ejercito, llega la policía vial en motos, paran un carro que lleva la familia hasta un puesto de control con hotel, restaurante, estacion de servicio, el sitio, el restaurante y el hotel tienen un nombre especial, que coincide con una imagen que mis suegros llevan en sus camisetas de viaje, la imagen de la virgen del perpetuo del socorro…
ya hay señal de celular, el tipo aquel, el que ofreció la grua sale efectivo, la contrato por teléfono debe venir desde Medellín, llega como a las 10:30 p.m.
las damas en la cabina los hombres entre el carro arriba del planchón, se inicia una pesadilla…

el gruero, sube al alto de ventanas a más de 80km/h, baja de Santa Rosa de Osos en 1,5 horas, una flota interdepartamental se tarda bajando 3 horas… finalmetne llegamos a medellín a las 2:00 a.m. del 31 de diciembre, la Dra puppy y mi suegra dicen que se rezaron todo lo que sabían y lo demás se lo inventaron, mi suegro con varios golpes en la cabeza producto del los brincos de la grua en cada hueco de la vía amplificados por la doble amortiguación, la de la grua y la de mi carro, al bajarnos nos tiemblan las piernas pero ya estamos en tierra firme, le pago al de la grua y empiezan las verdaderas vacaciones…
sorprendido porque ninguno de los policiás, soldados o los que ayudaron pidieron la acostumbrada “liga” que le piden a uno por estos lares…

Medellín es una ciudad especial, las casas de los barrios populares se adornan aún como en la Bogotá de mi infancia, las fiestas de fin de año si se sienten, nos recibe la familia de mi suegro, nos atienden como a principes, la reunión de primos de mi familia política es una maravilla, personas que no se veían hacía muchos años, finalmente logramos reunir por parte de mi suegro al más antiguo vivo de su familia, su tio abuelo de 94 años y a mi tigresa de 6 la más joven.


en medellín hicimos la tarea en tres días, zoológico, compras de alguna ropa, la exposición de Bodies (donde se redefinió mi significado de churrasco), centros comerciales y por supuesto los espectaculares alumbrados, claro el carro se mandó arreglar, un daño sencillo, no muy barato pero unas horas después de llegados el estuvo listo para la siguiente escala, Pereira….