Sep 26 2006
Viaje en el tiempo. . .
Leyendo este Post, recordé como fueron esos días hace ya varios(muchos) años. . .
NO!, así de simple, no teníamos televisor, a cambio, un patio gigantesco, un potrero al lado de la casa, varias casas semiconstruidas alrededor, en la misma manzana, así desde que tuve uso de razón, hasta que lo perdí . . .
Libros, muchos libros, revistas por montones, la colección de “Life” y “Aerospace International“, pero lo más importante, una vendedora puerta a puerta de libros!. . .
era la visita más esperada por mi cada tanto tiempo, esas bellísimas joyas de pasta dura, forrada en tela o cuero, con sus títulos repujados en dorado, plata o negro, las versiones de lujo de obras famosas infantiles y juveniles. . .
la enciclopedia por tomos que costaba mucho, mucho dinero, esos lomos con las letras del alfabeto y obvio, el último, el Atlas Universal. . .
Ese, que reemplazó al que heredó mi padre, uno de 1950 aproximadamente, donde al mirar los países de Europa, aun estaban señalados los territorios ocupados por las tropas aliadas, es decir, un mapa impreso justo cuando la segunda guerra mundial terminó. . .
otros libros memorables, como El príncipe y el Mendigo, Ivanhoe, Prometeo Encadenado, los Tres Mosqueteros, Tom Sawyer, Dos años de Vacaciones, De la tierra a la Luna, La vuelta al mundo en 80 días, la Isla del Tesoro, Las mil y una noches, . . . . en fin, muchos. . .
. . . y mi gran favorito. . . ese. . . el libro, Robinson Crusoe, aún recuerdo el olor del cuero de su portada y como al ponerlo sobre mis piernas, en una de las sillas gigantes en la sala de mi casa, al abrir sus páginas era transportado a ese puerto, embarcándome en ese viaje a la soledad . . .
las ilustraciones en tinta negra, hechas con pluma, con una hoja en papel celofán decorado protegiéndolas, lo terminaba y volvía a empezarlo con una avidez extraña para para alguien de mi edad. . .
-¿Le gusta leer? me preguntó mi padre una tarde . . .
-”Seguro!”. . . fue mi respuesta y clavé mis ojos en el libro, es uno de los mejores recuerdos de infancia, la libertad para leer en casa cualquier libro que me interesaba. . .
a veces, mi papá me sentaba en sus piernas y pedía que leyera en voz alta. . .
ja! y poder elegir a la hora de jugar que yo era Aquiles, Ivanhoe, hasta Sigfred (del Cantar de los Nibelungos) y con mi espada, rescatando la princesa de la cuadra. . . (se imaginan lo que pensaban los otros niños. . . je je)
por alguna razón siempre lograba que las cañones piratas o mi espada de caballero derribaran a Superman . . .
leer libros, libros con hojas de papel, con portada, contraportada es una de las actividades más gratificantes que puedo tener, un libro me envuelve en sus páginas, me limpia internamente, en esos momentos de concentración con un buen libro el mundo se detiene. . . solo así, se detiene y me lleva de viaje, sin limites, por el tiempo. . .
Imagen tomada de Carlos Badillo
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Libros, Infancia,Cultura,Literatura,Héroes.
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Un cachaco(Bogotáno) viviendo en Barranquilla la capital de la "informalidad y el Cógela suave cuadro"...
Vuela alto, rápido, sé agudo, no pierdas de vista tus intereses y estarás bien. att. 

















Por algo me decía mi abuela que leer era como viajar. Y aunque soy mucho más jóven que tú, sé exactamente cuál es la sensación que describes, sobretodo cuando uno es pequeño, que ve mundos maravillosos, que cree que eso mundos que lee existen y que aún es inocente de todo. Snif, snif este post me dio nostalgia
Verne! dos años de vacaciones, un capitan de quince años……..
yo si tenia television pero siempre me gusto mas leer, aun me gusta!
q buen post!
Bailarina: Mucho mas joven? :S aich!, eso dolió. . . je je, no, es cierto, ya toy viejito, pero de cédula únicamente.
Madama: Sip, Verne, creo que todos los he leido muchas veces
MUY EMOTIVO… SIEMPRE ES BUENO RECORDAR!
Nada, NADA, supera la experiencia de un buen libro. La mejor adaptación cinematográfica NUNCA TENDRÁ los efectos especiales, las caracterizaciones, la fluidez en la narración, que la imaginación le pone a una buena lectura.
La biblioteca de mi padre es gigantesca - puedo afirmar, con mucho orgullo, que sobrepasa los tres mil volúmenes, que ahora reposan en la finca de mi hermano. No sé cuántos alcancé a leer, siempre con la conciencia de que era los libros “de Papá”. Hasta cuando él mismo llegó un día con su primer regalo literario “serio”. Yo tenía nueve años y hasta ese momento, aparte del acceso ilimitado e irrestricto a la biblioteca, los regalos de mi padre iban firmados por DC Comics (o mejor, por Editorial Novaro…). Esa tarde llegó tres libros, edición de bolsillo: Dos tomos de Sandokan, de Emilio Salgari, y Ivanhoe, de Sir Walter Scott.
Sandokan sigue en MI biblioteca - que hasta hace un año tenía cerca de seiscientos ejemplares, de los cuales vendí como cuatrocientos… otra historia que me da nostalgia pero no arrpentimiento - Ivanhoe terminó ante unos ojos como el Mar… pero poco después encontré ESA edición de cincuenta años, con tapas duras e ilustraciones a plumilla que está descrita en el post enlazado por el Gerente, que por algún motivo empiezo a sentir como si fuera mía desde siempre, como si mi padre me la hubiera regalado en lugar de aquella edición de bolsillo de color verde…
Hace poco, empacando los libros para trasladarlos al hogar - mi Torre - que compartiré con mi Pedacito de Felicidad, mi padre vio el libro. “Ve, qué curioso. Casi parece el que yo tenía y que me tocó vender cuando estaba en la U…” Con esa maravillosa delicadeza de sus manos poderosas empezó a hojearlo y se paró en una página central, y me enseñó una anotación a lápiz, casi borrada pero aún visible con esfuerzo; una nota al margen con la inconfundible, hermosa e ilegible letra de mi padre. Cerró el libro, me lo entregó y se fue.
Mi madre entró poco después y me encontró sentado en la cama, con el libro en las manos y secándome unas rebeldes lágrimas que no pude contener. Sólo dijo, con los brazos en jarras “Estos dos hombres se embobaron del todo, dizque llorando los dos por un bendito libro…”
Ayer, cuando me despedí de él, pues fue de visita a la finca de mi hermano, me abrazó y me dijo, “pues Ivanhoe no podía quedar en mejores manos…”
Caroling Angel: si, recordar nos hace lo que somos
Mornatur: de historias como esta que acaba de mostrar es que se nutren los lazos familiares y se crean las tradiciones
Bueno no es que sea el super lector, no en este tiempo pero si recuerdo el susto y la tristeza tan berraca cuando T”ransito” vió al alma de “Siervo Joya” saltando en las montañas justo cuando acababan de comprar su parcelita, fue algo que me arrugó el corazón enormemente.
sin palabras. Mejor me callo porque lo que dijera nunca sería tan bueno como lo que acabo de leer.
He entrado en tu blog para echar un vistazo y me parece estupendo.
Te invito a visitar los míos, por si te parece interesante comentar algo en ellos o citarlos en tu blog.
http://www.enunblog.com/Aguirre
http://territoriocervantes.blogspot.com
Un saludo
Este es uno de esos post inolvidables, donde cada coma remueve la propia historia, así los títulos hayn sido otros. Donde cada comentario sopla las brasas que nunca se apgan y revive el fuego inagotable de la imaginación.
Gracias y felicitaciones Las felicitaciones también son para mi porque me complazco de encontrar joyas como ésta.
[...] donde mi hija se siente como en casa, porque a ella de 5 años recién cumplidos le gustan los libros tanto como a su padre, entonces cada rato ella [...]
[...] ya lo había dicho con anterioridad, se oyen quejas de las editoriales que las ventas estan bajas, que el internet y los resúmenes de [...]