Leyendo este Post, recordé como fueron esos días hace ya varios(muchos) años. . .
NO!, así de simple, no teníamos televisor, a cambio, un patio gigantesco, un potrero al lado de la casa, varias casas semiconstruidas alrededor, en la misma manzana, así desde que tuve uso de razón, hasta que lo perdí . . .
Libros, muchos libros, revistas por montones, la colección de “Life” y “Aerospace International“, pero lo más importante, una vendedora puerta a puerta de libros!. . .
era la visita más esperada por mi cada tanto tiempo, esas bellísimas joyas de pasta dura, forrada en tela o cuero, con sus títulos repujados en dorado, plata o negro, las versiones de lujo de obras famosas infantiles y juveniles. . .
la enciclopedia por tomos que costaba mucho, mucho dinero, esos lomos con las letras del alfabeto y obvio, el último, el Atlas Universal. . .
Ese, que reemplazó al que heredó mi padre, uno de 1950 aproximadamente, donde al mirar los países de Europa, aun estaban señalados los territorios ocupados por las tropas aliadas, es decir, un mapa impreso justo cuando la segunda guerra mundial terminó. . .
otros libros memorables, como El príncipe y el Mendigo, Ivanhoe, Prometeo Encadenado, los Tres Mosqueteros, Tom Sawyer, Dos años de Vacaciones, De la tierra a la Luna, La vuelta al mundo en 80 días, la Isla del Tesoro, Las mil y una noches, . . . . en fin, muchos. . .
. . . y mi gran favorito. . . ese. . . el libro, Robinson Crusoe, aún recuerdo el olor del cuero de su portada y como al ponerlo sobre mis piernas, en una de las sillas gigantes en la sala de mi casa, al abrir sus páginas era transportado a ese puerto, embarcándome en ese viaje a la soledad . . .
las ilustraciones en tinta negra, hechas con pluma, con una hoja en papel celofán decorado protegiéndolas, lo terminaba y volvía a empezarlo con una avidez extraña para para alguien de mi edad. . .
-¿Le gusta leer? me preguntó mi padre una tarde . . .
-”Seguro!”. . . fue mi respuesta y clavé mis ojos en el libro, es uno de los mejores recuerdos de infancia, la libertad para leer en casa cualquier libro que me interesaba. . .
a veces, mi papá me sentaba en sus piernas y pedía que leyera en voz alta. . .
ja! y poder elegir a la hora de jugar que yo era Aquiles, Ivanhoe, hasta Sigfred (del Cantar de los Nibelungos) y con mi espada, rescatando la princesa de la cuadra. . . (se imaginan lo que pensaban los otros niños. . . je je)
por alguna razón siempre lograba que las cañones piratas o mi espada de caballero derribaran a Superman . . .
leer libros, libros con hojas de papel, con portada, contraportada es una de las actividades más gratificantes que puedo tener, un libro me envuelve en sus páginas, me limpia internamente, en esos momentos de concentración con un buen libro el mundo se detiene. . . solo así, se detiene y me lleva de viaje, sin limites, por el tiempo. . .
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